"Los cuidados son excepcionales y te hacen sentir como en casa"

Paciente en rehabilitación - Beth Maples

Al padecer esclerosis múltiple y con síntomas que se exacerban aproximadamente cada cinco años, Beth Maples depende del Centro de rehabilitación Reba McEntire.

Beth Maples, 59, de Calera, Oklahoma, vive con esclerosis múltiple (MS) desde que estaba en la escuela secundaria. La EM es una enfermedad del sistema nervioso central que provoca la interrupción del flujo de información al cerebro y puede provocar diversos síntomas. Para Beth, estos eran hormigueo y debilidad en piernas y brazos, torpeza, problemas de visión e incontinencia. La primera vez que acudió al Centro de Rehabilitación Reba McEntire en busca de ayuda fue en los años 1990.

"Los cuidados que recibí fueron increíbles", comenta. "El personal estaba dispuesto a llegar donde hiciera falta, y llegué a conocerlos a todos bastante bien. Se convirtió en mi segundo hogar".

Esa sensación de comodidad y familiaridad fue especialmente importante para Beth en 2014. En octubre de ese año se sometió a una cirugía de fusión espinal, debido a que dos de sus vértebras le estaban oprimiendo la espina dorsal. En esa misma época falleció su madre, lo cual le provocó un brote de la EM debido al estrés. La recuperación de Beth se complicó a causa de una depresión.

"Cuando llegué a rehabilitación, no podía hacer nada. Tuvieron que meterme en la cama y cambiarme de ropa", cuenta Beth. "Mi madre siempre había estado ahí para animarme". El programa de rehabilitación de Beth era individualizado dadas sus circunstancias. Podía caminar entre dos barras paralelas, con tres personas de nuestro equipo apoyándola desde todos lados. Hacía ejercicios para fortalecer sus brazos y la parte superior de su cuerpo, y utilizaba una máquina de entrenamiento para fortalecer sus piernas. Beth, que lleva unos cinco años en silla de ruedas, también hacía ejercicios en la piscina climatizada junto con sus terapeutas.

Gracias a la compasión y a la confianza que le transmitía nuestro equipo, pudo regresar a su casa después de casi cuatro meses, en enero de 2015. A pesar de que le gustaba estar en casa, explica que tuvo que adaptarse al hecho de que su madre no estuviera allí para apoyarla. El personal del Reba Rehab intervino para ayudarla. Se aseguraron de que Beth tuviese equipos de asistencia en el hogar y la llamaban a menudo para ver cómo estaba. "Las personas que forman parte de Reba Rehab son maravillosas. Me han enseñado a tener confianza en mí misma y a progresar un poco cada día", comenta Beth. "He aprendido que vale la pena vivir, incluso con discapacidad".

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